La historia intangible es parte de esa renovación del campo de las ciencias sociales que algún momento referenciamos y que llegó a un punto importante porque tuvimos la participación de Laura Benadiba, una especialista en el tema de la historia oral a nivel nacional, vaya si hay intangibilidad no está presente en la historia oral.

Es cuantiosa la bibliografía sobre el tema pero, entre tanto, nos encontramos con "Aunque no la veamos, la cultura siempre está". Un libro de la Biblioteca Nacional del Maestro en el que tratan la temática del patrimonio en general y la intangibilidad en particular.

En el caso de "Aunque no la veamos, la cultura siempre está… Patrimonio intangible de la Argentina", se trata de una visión de los elementos culturales inmateriales de nuestro país. Los mitos, leyendas, cultos y devociones populares, festividades, comidas y vestimentas, por citar solo algunas formas, que son las que verdaderamente representan ese famoso "ser nacional" en lo cotidiano. Pero muchas de estas costumbres populares, algunas de ellas ancestrales, como las festividades del noroeste, se están perdiendo en una lucha desigual entre el desconocimiento de las manifestaciones nativas y la difusión excesiva de lo global. ¿Cuál es el peor enemigo del patrimonio intangible? El desconocimiento, sin duda.

En estos días la discusión sobre el pasado a nivel local recrudeció con un hecho artístico que puso en tensión esta dicotomía a la que nos expone la globalización. Este formato del podcast y estas 90 pequeñas historias, tienen en su denominación un podcast de historia en tiempos de globalización, porque en las charlas de pre producción ese interrogante era clave: ¿qué hacemos con la historia?, ¿qué hacemos con nuestra historia?, ¿cómo vamos a defender lo nuestro y en ello nuestro patrimonio en tiempo de globalización, de nuevas tecnologías? En tiempos en donde como explica Bauman hay que moverse con el menor peso posible y el pasado puede ser un peso considerable que no se puede transportar.

Es más compleja la historia que, si este o este color, hay una discusión mucho más profunda y es qué hacemos con nuestro patrimonio.

Entiendo patrimonio como todo lo que heredamos en términos de comunidad, en una definición simple, ya que no es intensión hacer un coloquio sobre los conceptos centrales de las ciencias sociales.

El sabor de un locro es intangible, pero está materializado en los componentes de la receta que podemos apreciar con el sentido del gusto y la vista, con lo cual complementariamente a la intangibilidad de su tradición culinaria, de la antigua receta, de sus orígenes históricos, tenemos también un componente tangible que son sus ingredientes y que son los que lo hacen llegar hasta nosotros.

En algún momento nosotros compartimos una receta de un menú de una posible mesa de algunas de las estancias de la zona. Qué se comía en las mesas de los montenses a finales del siglo XIX, ese patrimonio es intangible pero la receta le da tangibilidad y nos permite recomponer esos sabores y esos colores y todo lo que gira detrás de un menú, por ejemplo en cuanto a diferencias en la estructura social del momento. ¿Quién no escuchó a sus abuelos contar historias de las comidas en sus casas en el campo, y cómo las hacían, y el ritual de la reunión entorno al guiso o las pastas en familia? Pues bien, intangibilidad pura. No es menor el tema del patrimonio intangible y más en tiempos de globalización porque es quizá el que más peligro corre.

En estos días de embates globales y en donde el pasado se lo define como cosas viejas, repasar más de 240 años de historia nos abre delante de todos un abanico muy amplio y diverso que no es otra cosa que una construcción colectiva cargada de un alto simbolismo. ¿Qué sería de las intangibilidades a nivel local sin la Semana de la Federación, el Día del Pueblo, los Festejos por el Santo Patrono, la Comida al disco, la Velada de Mayo, los Desfiles criollos, la Vuelta a la Plaza, la Efemérides nacionales? Todas y cada una materializan voces, lenguajes, aromas, colores, prácticas cotidianas, religiosidades, sin ellas todo ese capital simbólico se hubiera perdido.

A unos metros de mi casa todavía están en pie los pilares que marcaban el ingreso a la casa de Doña Genoveva, un patio con frondosos árboles, higueras, frutales y mucha sombra, ya no están las quintas y los montes propios de esta zona, tampoco el potrero de la esquina, la calle ya no es de tierra, Doña Beba ya no nos mira desde el paredón y nos invita con agua fresca. Pero esos pilares activan el mecanismo de la memoria, códigos de convivencia, formas de relacionarse, juegos, risas, sonidos, la comida en casa de amigos, el manjar de huevos batidos con azúcar a la sombra en el verano, el grito de "vení a bañarte", "ya es tarde vamos adentro". Códigos de barrio. Los pilares materializan un estilo de convivencia barrial que ya no existe pero que se reaviva con los nuevos niños del barrio que sin saberlo, replican 50 años después lo mismo. Intangibilidad pura de barrio.

Por los dichos y comentarios de estos últimos días y la debilidad de las Instituciones para reaccionar, quizá estén destinadas a desaparecer para siempre por ser viejas.

Ustedes, amigos lectores, tendrán acceso a este podcast en un día muy especial. Un nuevo aniversario en el que recordamos la gesta de Malvinas que no solo tiene mucho que ver con los Argentinos, tiene mucho más que ver con los Montenses, porque hubo Montenses que pisaron ese suelo y lo defendieron.

Y en esto de discutir, de apropiarnos, debatir, habitar conceptos que fueron enarbolados como banderas hace unas horas, volví a entrar imaginariamente al Museo Local y al girar en el primer pasillo contenida en un marco hay una prenda de vestir del uniforme de un héroe de Malvinas. Y en el contexto de estas conversaciones me dije, ¿qué es esa prenda?, ¿una especie de remera vieja, que será quemada en la hoguera de lo global en breve?, porque se rumorea que van por el Museo. Pero si bien esto puede llegar a ser real, ahora es un ejemplo imaginario y extremo para dimensionar el valor de nuestra historia y de nuestros espacios públicos dedicados a mantener vivo nuestro rico pasado. La verdad que esa prenda es la materialización de la gesta de Malvinas. Esa prenda con el sudor de quien la llevó puesta en una de las Batallas más significativas de Malvinas, representa el ejemplo más claro y más profundo del valor del costado intangible de la historia.

Que no esté, que no sea vea, que no la podamos tocar, no significa que no exista. La historia, nuestra historia como comunidad está ahí, viva, respira, habla, nos marca el camino. Solo hay que agudizar nuestra vista y nuestra audición y nuestro tacto.

Todos los años vamos en comunidad al Monumento a los Héroes y la Gesta de Malvinas y rendimos honores a quienes defendieron nuestra patria. Delante nuestro no hay nada, solo una fuerte intangibilidad, contenida en ladrillos, placas y columnas de metal, que nos emociona, sentimos el dolor de lo que pasó.

Nos emocionamos al escuchar Aurora, se nos eriza la piel al cantar el himno, ¿quién no conversó con un ser querido en su sepultura? La intangibilidad de la historia, no es por lo menos para quienes pensamos este espacio algo viejo que no merece su lugar. En todo caso deberemos debatir la interculturalidad que nos pone de frente, en todo caso deberemos redefinir los espacios para ver cómo convivimos, pero no está en discusión su aniquilación.

Dice Carlos Fernández Balboa: "Y es que, en mi humilde opinión, y sin querer darle a la educación y a la cultura facultades extraordinarias que no poseen, podría asegurar que no saber quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos hace que tengamos muchos de los problemas que tenemos hoy los argentinos como sociedad. Como todo proceso histórico, pronto pasará… y el de mañana será el patrimonio intangible, ese valioso y rico que habrá sobrevivido… seguramente gracias a usted".