Este fragmento es parte de una serie de opiniones planteadas en relación al caso Balneario Municipal y la Aguada que se han convertido junto a la blanca fachada Municipal y un esquema de luces de colores, en parte de una gran foto virtualizada de nuestro presente. Es en parte lo que vemos y nos presenta la idea de un lugar en donde pareciera que los Montenses vivimos bien. Pero la foto es solo un recorte de la realidad. Hay otros recortes, no tan difundidos y sobre los que una parte de la comunidad pone foco cuando el nauseabundo olor impregna la vida de los que vivimos en el centro. Ese es el caso de la foto del Basural. Al girar en una esquina de un camino de tierra me encontré con una especie de meseta con un perfil de más de 4 mts de altura. Ante el impacto me dijeron es el basural y ahí más allá de la problemática en sí misma, me surgió pensar ¿hacia dónde vamos? Estamos transitando el año 243 de nuestra fundación y si bien los cordones pintados, los canteros arreglados y los espejitos de colores son importantes, el pensamiento tiende a irse hacia un autocuestionamiento en relación a qué mirada tenemos y vamos a tener de cara al futuro. Esa meseta de basura es un reservorio de experiencias de como hemos tratado no solo la variable desechos. También es la materialización de muchos silencios y muchos debates no dados o abortados y de muchas decisiones en términos de políticas públicas no pensadas o invisibilizadas en un cajón en otros casos. Vivimos en un mundo de procesos disruptivos y los espejitos de colores (no vamos a volver sobre el año 1492) nos atraen y distraen a todos sin distinciones. El caso Balneario, la Aguada y el Basural también son cuestiones que se ligan a como hemos construido, de-construido y construido en estas últimas décadas las estructuras culturales que nos contienen como comunidad. Esa mole de basura es una foto de como somos culturalmente en parte. Pero es parte de ese lado que no queremos ver. Ahí no hay luces, ni perfiles impolutos, ni canteros, ni retratos con posturas alegres ni es el marco de una convención sobre el cambio climático. Pero esa foto es el inicio de cualquier modelo que queramos pensar de cara al futuro.En el año 243 pensarnos de cara a lo que viene está destinado a fracasar o a ser solo una foto eleccionaria, sino abordamos seriamente el caso Basural. Pensarnos a futuro como una sociedad amigable con su cultura, con su entorno natural, con su patrimonio cultural y natural, con sus jóvenes, con sus adultos, con su desarrollo económico y turístico depende de cómo y cuánto como comunidad aportemos a que esa meseta no desaparezca, mínimamente disminuya. Ese descenso aunque imperceptible es una gran contribución a que realmente los montenses vivamos bien, pero no en una foto tuneada, sino en la vida real.