Cuando pensamos en turismo, la gran mayoría de las personas esboza una sonrisa, ya sea por los recuerdos de viajes pasados o por la expectativa de futuros viajes. En cambio, otros -un porcentaje bastante menor- relacionan el turismo con una profesión, un trabajo o una forma de sustento.
Lo mismo ocurre con las ciudades. Hay algunas desde donde sus habitantes parten a visitar otros lugares, y la actividad turística que allí ocurre tiene que ver con la emisión de tickets, vouchers y reservas a diferentes puntos. Hoy en día, las empresas de viajes y turismo emisoras están siendo dejadas de lado por la compra en línea de pasajes y estadías.
Por otro lado, están las ciudades que reciben al turismo y para sus habitantes suele ser uno de los recursos económicos más importantes. Si bien en una ciudad que no recibe turistas, la función del Estado es muy limitada, casi nula, en cuanto a la actividad en las ciudades turísticas, el Estado cumple un rol importantísimo. La economía de la ciudad depende en gran parte de la pericia del gobernante de turno para presentar su producto turístico, coordinar entre los prestadores de servicios y establecer un perfil de ciudad.
También, el Estado debe adaptarse a las necesidades de la actividad. La generación de eventos que atraigan visitantes de diferentes nichos de actividades deportivas, culturales, gastronómicas, entre otras, es fundamental. La promoción de esos eventos en los lugares donde se encuentran los futuros visitantes de la ciudad es clave para asegurar una mayor afluencia de turistas.
Un error que suelen cometer los funcionarios es promocionar los eventos de forma interna, ya sea por ignorancia o para mostrarse ante sus votantes. Y es así que el evento, aunque parezca un éxito por la concurrencia de gente de la misma ciudad, desde el punto de vista turístico es un fracaso, pues no genera riqueza alguna. Es más, en algunos casos se van recursos del Estado para pagar shows y también dinero de nuestros habitantes en puestos foráneos.
En síntesis, para quienes vivimos en una ciudad turística, podemos incrementar la base monetaria de la ciudad. La actividad comercial que genera el turista se compara con el ingreso de divisas de exportaciones, por lo que todos los gastos que se realicen en la ciudad serán dinero nuevo que incrementará nuestro circuito comercial. Así, un comerciante venderá un artículo a un visitante y obtendrá una ganancia extra, y podrá comprar algo que no hubiese podido hacerlo con sus ventas locales. Quien le venda o le preste un servicio también se encontrará con una ganancia extra. A este efecto se lo denomina "derrame" y es como llega la generación de riqueza a través de la actividad turística.


