Es claro, aunque no se lo materialice o manifieste abiertamente, la coalición de partidos que estuvo al frente de la conducción del país entre 2019-2023 no estuvo a la altura de las circunstancias. Duele pensarlo, decirlo y plasmarlo en un papel. Porque la confianza en un proyecto es como apretar el acelerador a fondo y cuando no llegas a donde querías ir, la sensación de vació es muy fuerte. Es indiscutible que el COVID puso en punto muerto la movilidad no solo de un país, del mundo entero. Todo se detuvo. Pero también es cierto que el modo y los tiempos de apretar el freno y el acelerador fue distinto y poner en marcha nuevamente el motor también tuvo diferencias que estuvieron marcadas por el lugar que ocupábamos en el mar de la globalidad. Todo esto se complejiza si vivimos en un país como Argentina. Acá todo es más drástico y más dramático e inestable.
No se puede dejar de contener en cualquier análisis el antes y el después. Pero es la idea del editor de este histórico medio poner en juego solo la ficha del peronismo. O de los peronismos. Porque a esta altura de los hechos, por cada argentino hay una idea de peronismo. Lo que se sabe es que la marcha no fue lo que se esperaba y como una torre de naipes después del 10 de diciembre de 2023, la coalición se desplomó. Tal fue el cimbronazo del desplome que la ola expansiva se llevó puesto lo poco que quedaba del partido de la justicia social. Como en un gran remolino, los desamparados seguidores ven a los líderes girar vertiginosamente hacia un lugar desconocido. Como en todo momento de tensión, siguió un tiempo de silencio. Nada se movía. Tenues balbuceos de algo parecido a un análisis cercano a la autocrítica parecían salir desde los escombros de lo que fue. Se asiste a un espectáculo como de ciencia ficción, la derecha global les arrebata a los más capaces líderes del peronismo el control del auto. No solo el auto, sino que pusieron quinta y perdiendo los pedazos volvieron al camino y eso se está transitando.
En un lugar se escuchó a dos docentes, pareciera, decir “este año vamos a materializar el tema de la educación popular” y en silencio pensé que complejo instalar la educación popular en un país gobernado por una tendencia que va en otro sentido. Pero también se reavivó otra charla en un patio de una casa con un referente de lo popular coincidiendo en que era necesario volver a las bases. Recuperar la territorialidad. Restablecer los lazos con la gente. Y en un Instagram, el dios de las comunicaciones, un amigo dice “donde hay ronda es que está pasando algo”. Y en otro lugar no muy alejado un grupo de ciudadanos, mientras los chicos peloteaban en la tierra como antes, se nucleaban alrededor de un fueguito. Es evidente que algo está pasando. De ahí surgió que son todos ejemplos de conversaciones abiertas. El peronismo actualmente es un gran mar de conversaciones abiertas.
En diferentes lugares aún en los ámbitos privados, en la mesa multipartidaria, en una fugaz reunión en Pinamar, se están dando conversaciones que están abiertas, porque el desconcierto y la incertidumbre son la regla del momento. El COVID no solo detuvo el ritmo de la vida cotidiana casi a cero. Cortó las lingas que sostenían una gran escenografía llamada: contexto. Y dejó ante la atónita mirada de todo otro contexto muy diferente. En este momento romantizamos el peronismo que fué. Las banderas que se levantaron en su origen flamean desgarradas. Las recetas del 45 están fuera de época. Internet, la modernidad líquida y la Libertad Avanza jaquean al peronismo por todos lados. Sus bases fundantes ya no están más.
Ahora… es posible reconstruirlo. Es una posible pregunta entre tantas. Entre los presentes en aquella charla en aquel patio solo alterado por la brisa de la laguna, volaba la idea que sí. Ahora la coincidencia giraba alrededor de algo. Es desde las bases, a diferencia de la etapa anterior que siguió un modelo de rebalse. La reconstrucción del peronismo presente es desde la fuerza que aportan las bases. Mientras se soltaban estas reflexiones, una noticia de un joven montense que eligió el mundo para ir detrás de sus sueños cruzaba la pantalla de la computadora como interpelándonos a todos. Es necesario no solo reconstruir el peronismo, es necesario recomponer un proyecto de país para que los argentinos más jóvenes lo elijan sin dudarlo porque no se estaría generando escenarios futuros sólidos para muchos argentinos. Si proyectos personales. Pero ir por ese camino es muy corto, se termina a la vuelta de la esquina y beneficia a unos pocos y expulsa a la mayoría.
Parafraseando un trabajo de Horacio Pereyra “Algunas hipótesis para el análisis del peronismo 1943-1953”, se esbozan algunas hipótesis para el análisis del peronismo montense:
Materialización de una agenda de base local, los temas propios de nuestra comunidad deben cobrar centralidad. Apertura de canales que contengan las fuerzas que se está moviendo en las bases, la mesa multipartidaria, la ronda del Campito, las actividades culturales que abren la discusión a otros temas. Conformación de espacios interculturales e intergeneracionales, es con todos que se sale del desconcierto. Es una falsa utopía que puede llevar a una lucha entre generaciones, pensar que solo con un sector o rango de edad es posible avanzar. Juventud y experiencia es la química más potente. Recuperación de la territorialidad, volver a la calle; hay que volver a golpear puertas y lo que es fundamental recomponer la conexión con la gente no desde los escritorios, sino desde la fluidez del acercamiento a las realidades complejas por las que están atravesando muchos otros argentinos, que, en silencio, esperan se les dé una respuesta.
Sin dudas el escenario que se presenta delante del peronismo local no solo es complejo. Lo encuentra nadando en el medio del desconcierto como sucede a nivel provincial y nacional. No hace mucho tiempo se respondía con agendas que privilegiaban lo nacional. Por las distintas variables que se ponen en juego todo pareciera indicar que es sobre la base de lo local y escuchando a las bases montenses, que se torcerá la deriva hacia un futuro no muy lejano, más concreto.
Conversaciones abiertas. Reconstruir el peronismo desde las bases. Quien logre articular las respuestas se quedará con el comodín que define el juego: la reconstrucción del peronismo desde la gente.


