Reina la apatía y la insatisfacción en nuestra comunidad, no es para menos, los argentinos estamos asqueados de observar que los popes de nuestra sociedad (políticos y empresarios) se inundan de dinero, muchas veces espurios o de dudosa procedencia. Mientras nosotros los dé a pie vemos como se depredan nuestros ingresos. Pero, la cuestión no es hacer un juicio moral sobre la corruptela, sino bien, intentar comprender por qué nos molestan determinadas acciones y no los hechos en su totalidad.
Como sabemos, nuestra sociedad está altamente polarizada, no seamos narcisistas, es una patología que se manifiesta a nivel mundial, harto estudiado que por razones de síntesis no profundizaremos; eso sí, dejaremos en claro que esta polarización, donde cada bando nuclea concepciones estructurales de su visión del mundo, ya sea el aborto, la pobreza, la inflación, la migración, etcétera, no es más que ideológia.
Dejemos claro este punto, ya que debido a esta ideología, seamos un poco más poéticos, este prisma de concepciones que regula nuestro pensar, hace que nuestras indignaciones, pongamos como ejemplo la corrupción kirchnerista como asi la Macrista sea tolerada o no, dependiendo de qué lado del río bravo uno se pare.
Algún atento lector dirá: “¿qué dice?, yo no me represento con ninguno”, le respondemos: tiene razón, pero la idea aquí es tomar como eje las dos avenidas ideológicas mayoritarias que están en pugna hoy en día. Se habrá percatado que la famosa avenida del medio no está pudiendo hacer mella en nuestra sociedad. También que el sistema partidista está mutando a la formación de coaliciones amplias y no a los purismos sectarios.
En sí, nuestra sociedad está binarizada, este modo de proceder se intensifica con las redes sociales donde estás actúan como una caja de resonancia de nuestros propios opinares, llegamos a extremos de divorcios con pares, por debates que tendrían que ser lo normal para tener una sociedad sana, surge la siguiente pregunta: ¿qué sentido tiene estar siempre con alguien que piense constantemente igual a uno? Esto ocasiona realmente un grado de vanidad sin precedentes, generando intolerancia cuando uno se cruza con alguien que disienta con nuestra cavilación. Rupturas expuestas es lo que muchos han vivido en los senos familiares debido a esta estructura.
A pesar de toda esta podredumbre que ocasiona la binaridad, siendo paradójico, esta genera compromiso político. Este compromiso, siempre es mucho mejor que el nihilismo político, claro está. Perdón por la disrupción, vayamos a la actualidad.
En estos días CFK demostró que la justicia, nuestro poder disciplinador, ejecutor de leyes, supuestamente independiente – claramente no lo es-, está sometido a la misma matriz que expresamos párrafos arriba, esto es altamente peligroso, debido a que los jueces deben actuar con objetividad basándose en los marcos legales que el poder legislativo otorga; un juez no puede caer en la simplificación de temas tan sensibles como lo son los expedientes judiciales.
Ejemplificando lo expresado hasta aquí, CFK, publicó una nota del FBI que da cuenta del envío de 3,2 millones de dólares de los 9 que le incautaron al exsecretario de Obras Públicas, si, el que revoleó los bolsos en el convento. Los recibió Finansur S.A., propiedad de Jorge Sánchez Córdova, extesorero de Boca con Angelici. No hay indignación de una parte de la sociedad, como hay omisión por la otra al saber que Néstor Kirchner en palabras de Asís era “un fenómeno recaudador”. Estos datos públicos solo concilian lo expresado en estas líneas.
Para ir terminando, estar ideologizado es bueno, genera compromiso, eso sí, hay que manejarse muy cautelosamente, ya que se puede caer muy rápido en fanatismos irracionales, estos avanzan como una nube piroclástica en toda la superficie social.
Por eso, como sociedad debemos urgentemente engrasarnos de anticuerpos, el único que considero efectivo, sin lugar a dudas, es el debate con ajenos a nuestros pensares.


