"¿Qué Pasará Cuando Nosotros No Estemos?" se pregunta Laura al recordar y empezar a contar como nació este noble proyecto, "María Eugenia Euruela nos juntó a varios papás en 2017. Tenía esa idea loca de construir un hogar para nuestros hijos con discapacidad... Para que no quedaran solos", relata Laura, “es una gran incógnita el pensar que va a pasar con nuestros hijos el día que nosotros no estemos, suele pasar que empiezan a deambular dentro del grupo familiar, una semana en una casa, otra semana en otra, y así”, sigue su reflexión...
María Eugenia, conocedora de historias tristes —padres que fallecen, familias que no pueden sostener el cuidado—, conectó instantáneamente con los padres.
Lo primero que había que hacer para que esta idea se convierta en realidad era el constituir la personería jurídica, Ana Aguiar fue la abogada que les gestionó la personería jurídica: "Ella nos sacó de los papeles más engorrosos". Hoy es la abogada Lorena Casale quien nos ayuda en el tema legal; también está Silvio ILarragorri, contador que se encargó y encarga de las finanzas. Y las arquitectas Pia Obarrio y María Lía Houssain, quienes realizaron el proyecto y anteproyecto. “todos trabajaron ad honoren”, remarca.
El Terreno que Llegó con Fe:
La pandemia frenó todo, pero en 2021, Monseñor Malfa, entonces obispo de la Diócesis de Chascomús firmó la donación de un terreno de 80x82 metros. “una alegría enorme” confiesa Laura. La escribana Susana Oyarzabal, hizo oficial la donación, el lote de terreno, hoy con la construcción se encuentra al lado del Asilo San José de la Montaña, en Avenida España y Beata Madre Petra.
Primeras Paredes y etapas de construcción:
“La obra se ha dividido en tres etapas claras, siempre marcadas por la disponibilidad de fondos”, los cimientos fue la primera etapa, paredes hasta encadenado la segunda y techado, por último. "Todo esto es financiado con dinero de socios, eventos como la feria en Calle Giagnacovo 337, lugar que prestan amablemente Liliana Scatena y Bonini, más las donaciones de instituciones es que la construcción avanza"; “vamos a pasitos cortos, pero firmes”, dice Laura. Y nos comenta; "Cada fin de semana, vendemos lo que la gente dona: desde máquinas de coser hasta cuadros", explica... también es importante mencionar que la ayuda llega por parte de, por ejemplo: “El señor Horaci que nos deja cobrar las entradas de sus remates. La sociedad Rural nos convoca para que podamos participar en sus eventos, también”. "Esa plata como toda va directa a la compra de materiales" son unas de las tantísimas personas que nos ayudan, expresa Laura.
Las instituciones también aportaron su granito de arena: "El municipio nos donó parte de las chapas del comedor, las habitaciones fueron financiadas parcialmente por la Fundación 'La Margarita Zemborain - Grondona', y con eso avanzamos", cuenta. Las 10 habitaciones dobles, en cambio, siguen en obra: "Faltan caídas de agua y materiales".
Comunidad activa, voces que Tejen la Red y el sueño:
Laura enumera a los héroes anónimos: Los vecinos: "Donan de todo... Hasta cemento. Un señor compró cinco bolsas y las dejó en el corralón". Los electricistas y gasistas: "Prometieron venir cuando instalemos las conexiones". “Todas las personas que nos compran empanadas cada vez que las hacemos, eso es una entrada y una manera de ayudarnos, es importante para nosotras”.
El Futuro: "el hogar será para el Pueblo"
El hogar tendrá consultorios médicos, una casa para cuidadores y jardines, dada la dimensión del lote. Pero Laura insiste: "No es nuestro, es de Monte. Por eso es por lo que la gente se suma ya sea como voluntarios o socios, la cuota de socios es de solo: $1,000 (ene-jun 2025) y $1,500 (jul-dic 2025)".


