La función de la Corporación Municipal era el eje desde el cual se delineaban las políticas y todas las acciones que de ella se desprendían y, a diferencia de la etapa anterior, ya no eran las autoridades superiores de la ciudad puerto o sus representantes, sino que eran los propios vecinos los que decidían mucho de lo que era necesario hacer. Podemos ver en esta dinámica una cierta descentralización de las instituciones locales representativas del poder, sin dejar de referenciar que este espíritu aperturista debemos verlo a través del lente de las concepciones ideológicas y del poder propias de finales del siglo XIX.

Pero podemos interpretar por la lectura de las actas que son un embrionario comienzo de espacios para el debate de ideas, que para el caso local serán efusivas y alcanzarán una gran virulencia al calor del surgimiento de nuevas estructuras partidarias como el radicalismo, pero ese aspecto será parte de otro capítulo. No deja de ser menos interesante poder ver cómo se conformaba el poder local y la lógica administrativa aplicada para cubrir todos esos cargos. Para Monte, ya casi a finales del siglo XIX, nos encontramos con una Corporación Municipal compuesta por tres municipales titulares y dos suplentes presididos por un cargo de Presidente, que a su vez era el Juez de Paz y surgía de una terna de candidatos para ser sometidos a una votación. Por otro lado, la extensión territorial se administraba por medio de Cuarteles, al frente del cual había un Alcalde y un Teniente de Alcalde. En esta breve descripción está la célula del poder local y en su reproducción la mecánica del accionar político en un pueblo de frontera que aspira a ser moderno.

En estos días de confrontaciones, podemos ver en algunos nuevos documentos que las tensiones han cruzado toda la historia de la Cooperativa Eléctrica de Monte. Podemos tomar como disparador estos vaivenes globales para referenciar los comienzos de la iluminación pública en nuestro pueblo. En aquellos años de finales del siglo XIX, en las actas de la Corporación podemos encontrarnos con los comienzos de la iluminación pública como parte de una política pública. La declaración de gastos por pesos 140 en fósforos para la puesta en marcha de la nueva iluminación y otros tantos para el mantenimiento de los faroles es el puntapié inicial de la preocupación de las dirigencias y la comunidad por acceder a los adelantos que marcan un salto en la calidad de la vida comunitaria.

Vemos que no se escatimaban gastos para el desmalezamiento y la apertura de las principales calles, seguro consecuencia de la expansión del pueblo que se alejaba cada vez más de las orillas de la laguna en donde había nacido y comenzaba a dar forma a un nuevo trazado urbanístico. Un nuevo centro cívico que se va componiendo con otro estilo. Poder eclesiástico, poder político y el espacio público y los principales vecinos conforman el fotograma final de ese nuevo contexto. Sin dudas, estas obras edilicias respondían a un estilo nuevo, a un deseo de progresar. Pero más allá de la política, el orden y la justicia también fueron centros de sociabilidades, ámbitos en donde las costumbres y las tradiciones no solo se reproducían, sino también se enriquecían con las miradas de los nuevos tiempos.

Una nueva dirigencia conforma la estructura del poder y en episodios anteriores dimos cuenta que muchos de sus integrantes tienen una larga relación con estas tierras, incluso casi que son parte del origen mismo de la comunidad, como los Dorna y los Videla, por referenciar a los más conocidos. En esos episodios de historias de familia pudimos ver cómo se van estructurando los esquemas familiares locales que para finales del siglo XIX y comienzos del XX van controlando el escenario social y político.

De esas nuevas estructuras provienen referentes que tienen alto protagonismo en las actividades de la Corporación Municipal y son responsables de medidas como las de irradiar por las calles de ese nuevo centro la iluminación en ese momento a farol: después de darse cuenta de todos los asuntos entrados a secretaría, el Señor Presidente manifestó que había promovido una suscripción voluntaria entre el vecindario con el objeto de comprar faroles del nuevo sistema: 72 faroles y la compra del kerosene necesario para dos meses como mínimo, deja con claridad el acta del 3 de octubre de 1869, y se autoriza la compra de los postes de fierro para aquellos parajes en donde no haya pared. Gregorio Almaestre será el responsable de levantar los pilares según el presupuesto y en donde la Municipalidad se compromete a dar los ladrillos necesarios.

Apelamos a la imaginación: Monte no es más que un par de manzanas, calles de tierra, un nuevo centro cívico alejado del viejo fortín en donde se hizo la luz. Y la luz es progreso. Y así, con sus idas y vueltas y con los mejoramientos propios del sistema, el alumbrado público se expandió. El próximo gran salto cualitativo y cuantitativo será en 1915.

Ante José María Calderón, Raúl Videla Dorna y Ramón Basualdo, José Ferreyra, Francisco del Llano, José Aicardi, Miguel Arroquigaray y Juan Nahon, el Presidente hace lectura de la nota enviada por el Intendente con relación al Proyecto de implantación de la luz eléctrica. Una obra de utilidad pública: la Usina Eléctrica. Con la particularidad de que la nueva energía llegaba a las casas particulares. Es 30 de diciembre de 1915, el mundo está en guerra.

El servicio público que se licitaba por 20 años consecutivos se llevaría a cabo con 40 lámparas de filamento de 800 bujías de una intensidad luminosa y sucesiva de 8 amperes, y la intensidad para el alumbrado general no podrá superar los 500 voltios. Este detalle que sigue encendió la memoria evocativa: “las lámparas o focos de colocación en el cruce de las calles suspendidos por alambres en diagonales fijados a los muros a una altura no menor de 5 metros y medio” me parece ver pendular esa lámpara en la esquina de mi casa como consecuencia del viento, y en ese ir y venir marcar un cono de luz muy tenue que solo era opacado por la intensidad de un refucilo. Y aquellas casas particulares y negocios deberán pagar 2 pesos moneda nacional por tres lámparas de hasta 16 bujías por mes. Esto demandó un impuesto trimestral en cuatro cuotas: enero, abril, julio y octubre.

Ese contrato original en enero de 1916 tuvo reformas, y una de ellas deja en claro el estado austero del pueblo en cuanto a riqueza, y que se deberán modificar algunos parámetros de cobro y plazos para que los propietarios que se enfrenten a dificultades puedan afrontar el impuesto por la luz. Croscatto y Mazoleni son los empresarios, y sobre la actual calle Belgrano, entre Azara y Z. V. Dorna, se instaló la infraestructura movida por gas de carbón y poleas de madera. En 1926 llega un nuevo concesionario y se instala en la esquina de P. N. López y Eva Perón. Ya en 1948 se conforma el 1.º Concejo de Administración de la Cooperativa Eléctrica de Monte.

En su edición del 31 de enero de 1948, el histórico periódico La Voz de Monte celebra la creación de la Comisión Provisional de la Cooperativa Eléctrica. Dejan atrás un conflicto generado por la rotura de uno de los motores principales que dejó sin luz en pleno invierno a muchos montenses. Pedro Salaberry, Ricardo Larumbe y Ernesto Stefani encabezan la comisión, seguidos de apellidos claves en esta obra y en otros aspectos de la vida sociopolítica del pueblo.

Pero las obras que transforman y mejoran la calidad de vida de todos no solo se remiten a las que relatamos en forma central. Para el año 1947, y con el Primer Plan Quinquenal del gobierno del Gral. Perón, monitoreado por el senador provincial por Monte, Marón, se avanza en las obras del paso del gasoducto que terminará beneficiándonos con la posibilidad de tener en los hogares gas barato, como dicen las crónicas de la época.

Desde el centenario de la Declaración de la Independencia, estamos en un proceso de transformaciones orgánicas. Es la plataforma de la modernidad en estos pagos. El proyecto de la Usina Eléctrica pone luz a un proyecto de pueblo moderno. Muchas de esas transformaciones, como el gas y posteriormente el agua corriente, siguen en pie y son centrales en el desarrollo actual de los montenses.