Fundada el 1 de mayo de 1892 en el kilómetro 25,5 del ramal Cañuelas-Las Flores del ex Ferrocarril del Sud, debe su nombre al ingeniero ferroviario británico Samuel Abbott, nacido en Calverton, Nottinghamshire, el 28 de marzo de 1842. Abbott, gerente general del Buenos Aires Great Southern Railway, falleció en Buenos Aires el 17 de mayo de 1890.
Esta localidad conserva su esencia natural y es un destino destacado del turismo rural en Argentina. Entre sus atractivos, se destacan sus arboladas avenidas, una estación de trenes cuidadosamente preservada —donde funciona un museo— y el apacible silencio de las siestas, que invita al descanso y la desconexión.
Una propuesta diferente para disfrutar en familia o con amigos
Una de las experiencias más recomendadas es tomar el tren local con tu bicicleta. Sí, ¡podés viajar con tu bici! Esto permite a los amantes del ecoturismo explorar Abbott y sus alrededores a su propio ritmo, disfrutando cada rincón sin apuros.
Abbott cuenta con todos los servicios necesarios para que disfrutes de un día al aire libre: negocios para realizar compras, una avenida cercana a la estación ideal para un picnic, y un recreo municipal equipado con parrillas, baños, mesas y hasta una cancha de bochas.


La oferta gastronómica también sorprende: desde un restaurante y una pulpería hasta una exquisita casa de té y un bellísimo hotel.

Un recorrido lleno de historia
Entre las joyas arquitectónicas del pueblo se encuentra la capilla Santa Margarita de Cortona, construida gracias a los aportes de los vecinos en terrenos donados por Doña Margarita Cunningham de Garrahan. Abbott se caracteriza por su estilo colonial, casas bajas y calles tranquilas. Con aproximadamente 600 habitantes, su gente es servicial y orgullosa de sus raíces, manteniendo vivas sus tradiciones.

Un rincón para enamorarse
Durante nuestra visita, quedamos encantados con su atmósfera cálida, los aromas que perfuman el pueblo y las imágenes inolvidables que capturamos.
Confieso que me enamoré de la Pulpería de Juan, una esquina mágica que mantiene su esencia gracias a la hija del fundador, quien continúa al frente del negocio. Su ambientación exquisita, llena de estantes y recuerdos, invita a disfrutar tanto de la historia como de sus inigualables empanadas.


Gracias, Abbott. ¡Sin dudas, volveremos pronto!


