Así lo demuestra la economista Mariana Mazzucato, donde analiza el origen de las principales tecnologías incorporadas al iPhone y revela que todas ellas provienen de proyectos públicos financiados por distintas agencias gubernamentales.

Vayamos a lo concreto, por ejemplo, la pantalla multitáctil se desarrolló en la Universidad de Delaware con dinero público de la Fundación Nacional para la Ciencia. Internet es un proyecto que arranca con financiación pública del Departamento de Defensa de Estados Unidos, claro. El GPS también fue creado por el Departamento de Defensa. Las baterías de ion-litio se iniciaron en la investigación pública del Departamento de Energía.

Es claro que el estado es necesario, el IPhone y todos los teléfonos son un poco estatales el Estado ha sido y es un engranaje fundamental en la innovación y el progreso, no solo en Estados Unidos sino también en otros países como China, Corea del Sur o Alemania, en Argentina también, claro, no queda mas que googlear CAREM donde vemos la potencia estatal en materia nuclear.

Hoy, este papel suele ser invisibilizado o negado por los discursos de extrema derecha, más que nada en el candidato anarcocapitalista, Javier Milei, que defiende el libre mercado extremo, el individualismo y la reducción indiscriminada del gasto público.

Siguiendo con la estudiosa Mazzucato, el Estado no solo debe intervenir para corregir los fallos del mercado, sino también para crear y orientar el mercado hacia objetivos sociales y ambientales. El Estado debe ser un actor activo y visionario que invierta en investigación, educación, infraestructura y bienestar. El Estado debe ser un socio y un líder, no un obstáculo o un seguidor. Un ejemplo de esto es que en el día de ayer se aprobó en la Cámara de Diputados Nacional el Plan Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación 2030, este constituye un incentivo político e institucional y marca un camino para generar estímulos económicos fundamentales para el país.

Para ir terminando, nosotros no planteamos esa falsa dicotomía de solo estatismo y nada de sector privado, o viceversa. Un país necesita de ambos. Por eso, la próxima vez que alguien te cante estos nuevos discursos anti-estados, recordá al iPhone y contale que este es la perfecta demostración de que la única posibilidad de tener un desarrollo sostenible es con un rol central del Estado en la economía.