El Kybalión establece siete principios fundamentales que, según sus autores, son la clave para entender la naturaleza del universo y nuestra relación con él. Estos principios son: mentalismo, correspondencia, vibración, polaridad, ritmo, causa y efecto, y género.

El principio del mentalismo afirma que el universo es mental, es decir, que todo lo que existe es producto de la mente del Todo, la fuente de la creación. Según este principio, nuestra mente individual también es capaz de crear nuestra propia realidad, por lo que podemos utilizarla para moldear nuestra vida de acuerdo a nuestros deseos.

La correspondencia establece que existe una relación entre los diferentes planos de existencia, lo que significa que lo que ocurre en uno se refleja en los demás. Asimismo, podemos utilizar lo que conocemos en un plano para entender lo desconocido en otro, lo que nos permite expandir nuestra comprensión del universo.

El principio de vibración sugiere que todo lo que existe está en constante movimiento y vibración, desde las partículas subatómicas hasta los cuerpos celestes. La diferencia entre las diferentes formas de manifestación se debe al grado de vibración de cada una, y podemos modificar nuestra propia vibración para sintonizar con diferentes realidades.

Principio de polaridad establece que todo lo que existe tiene un polo opuesto y complementario, como el bien y el mal, el frío y el calor, etc. Estos polos son en realidad grados de la misma cosa, y podemos transmutar uno en otro mediante el uso de nuestra voluntad.

El principio de ritmo, uno de los preferidos de la redacción, describe el movimiento pendular y cíclico de todo lo que existe, desde las mareas hasta las emociones. Neutralizar los efectos del ritmo implica mantener nuestro equilibrio interno y evitar identificarnos con los extremos.

El principio de causa y efecto afirma que todo lo que ocurre tiene una causa previa y un efecto posterior, y que somos responsables de nuestras acciones y sus consecuencias. Nada sucede por casualidad, todo es producto de la ley universal.

Finalmente, el principio del género establece que todo lo que existe tiene una polaridad masculina y femenina, y que podemos equilibrar y armonizar estos principios dentro de nosotros mismos y en nuestras relaciones con los demás

Desde la redacción de La Voz de Monte, remarcamos que es importante tener en cuenta que estos principios son conceptos esotéricos y no están respaldados por la ciencia convencional. Sin embargo, pueden ser útiles como herramientas para explorar y comprender nuestra relación con el universo y para desarrollar una mayor conciencia de nuestra propia existencia y potencial.