En mayo una serie de efemérides nos llevan a repensar el valor del ferrocarril como medio de comunicación. La segunda mitad del siglo XIX a partir de un límite que puede ser 1860 inaugura una nueva etapa en el desarrollo de Argentina. Dos factores echan bases: la expansión y la integración a la economía mundial y la expansión territorial sobre las tierras fértiles de la región pampeana.

La intensidad de la inserción a la economía mundial revolucionó en pocas décadas la fisonomía social, política y económica del país y de Monte, que como una pequeña ola en ese gran mar de transformaciones, avanza y progresa.

La articulación a la economía mundial llevaba consigo a la articulación del mercado nacional y con este las articulaciones de los mercados locales. Todos los niveles se van lentamente integrando a esa locomotora que era el comercio mundial. Un componente a destacar es el desarrollo del ferrocarril. El ferrocarril fue la respuesta al problema del transporte, rebajando radicalmente los fletes y posibilitando con su sola presencia, la puesta en producción de las tierras más alejadas de los puertos de embarque y de los centros de consumo. En 1857 solo existían 10 km de vías férreas treinta años después en 1887 habían aumentado a 6700km y en 1900 16.600 km y en 1914 35.500 km.

Monte es parte de ese aumento y de las consecuencias que la integración del territorio vía ferrocarril trajo. Pero la llegada del ferrocarril se complicó y llevó a la Corporación Municipal a reclamar en varias oportunidades. El 28 de julio de 1878 la Corporación se dirije al Gobernador Casares en la que expresan que mantenidos en una larga expectativa reclaman se cumpla lo acordado entre la provincia y la Compañía FFCC del SUD de extender una línea que parte de Lomas de Zamora y llegue a Monte deseosos de los beneficios de una línea que los conecte con la Capital… y nos lleguen todas la ventajas. Así comienza el extenso expediente que se conserva en original en el AHP.

Se hace hincapié en la importancia del desarrollo de nuestras industrias estimulando poderosísimamente la virtud fecundísima del trabajo y remarcan que ven esterilizarse desgraciadamente un tiempo precioso que nos daña. Los vecinos y extranjeros propietarios del partido han decidido hacer uso del derecho de petición que nos acuerdan las leyes y piden se obligue a la empresa cumplan con el contrato. Andrés Egaña, Joaquín Terrero, Félix Urquiola y Zenón Videla Dorna fueron los vecinos a los que se les encomendó la gestión a nivel provincial y sigue al petitorio varías hojas con las firmas de los vecinos de Monte entre ellos de vecinos que han tenido destacada participación en la cosa pública local. Daría la impresión que las firmas también responden a un criterio de diversidad de orígenes y seguramente de dimensiones económicas, es decir no solo la firmaron los grandes hacendados o comerciantes sino que representaría a un abanico diverso de la sociedad del momento.

Es interesante en ese expediente la nota de un informe solicitado por la empresa en la que se deja evidencia de que no había en principio un interés real de extender el ramal Lomas de Zamora, Cañuelas Monte. En ese informe destacan altamente productivo el ramal Dolores Maipú, no así en el que se encontraba Monte, es más la apertura del mismo iría en detrimento del ramal a Lobos que era mucho más rentable para la pcia. Es más los informes no eran favorables.

La cuestión es que ya la Corporación Municipal había respondido al Superior Gobierno sobre la concesión de tierras para la llegada del FFCC, corría el año 1873 y comenzaba un camino de 19 años hasta que en mayo de 1892 el principal producto de la revolución industrial llegaba a Monte. El ferrocarril fue dinamizador de la economía y nos integró al circuito comercial que giraba en torno del puerto de Bs.As. Y le dio un impulso al pueblo que definitivamente dejaba los tiempos de la colonia para ser parte de la modernidad según se la entendía en aquellos tiempos.

En oportunidad de poder mirar el registro de cargas de la Estación Monte del año 1965 podemos decir que aún el tren seguía siendo un eslabón central en el desarrollo de muchas actividades económicas del pueblo, por el registro podemos ver que llegaban desde distintos lugares productos de uso cotidianos, como colchones, televisores, latas de tomate, escobas, lustra muebles, aguarras y hasta ataúdes. Los comercios y las familias intercambiaban ferrocarril de por medio. También electrodomésticos, elementos para diferentes áreas productivas como tornillos, maderas, caños, bulones, chapas, aceites, herbicidas y solventes. Tranqueras. También sorgo azucarado, avena, girasol, maíz y residuos de maíz.

1892 es un año clave, definitivamente el ferrocarril llegó. Un 1° de mayo pasó por Abbott y eso dio origen a esta localidad de nuestro pueblo y el 25 de mayo queda formalmente inaugurada la Estación Monte. Y no detuvo su actividad desde ese momento. Hoy enfrenta un contexto complicado y de readecuaciones. Pero ya sea en los tiempos de bonanzas o en los tiempos en los que el ferrocarril ha sido golpeado, queda en evidencia que el ferrocarril resiste y con él las economías regionales, pueblos, parajes y los sueños de muchos argentinos de que un futuro mejor es con el ferrocarril como variable de desarrollo.