Primer acusado: el peronismo.
Como sabemos, es un movimiento político que despierta pasiones y disputas muy fuertes, podríamos decir que es el centro de la famosa grieta argentina, tan así que muchos ven al peronismo como lo mejor que le pudo pasar al país, otros le atribuyen la responsabilidad de todas las penas Argentinas.
Vayamos por el camino más simple y veamos porque se considera que las políticas peronistas rompieron al país.
Todo análisis se basa en datos, claro está, y en este caso miraremos la base de datos económicos más amplia e importante a nivel mundial, Maddison Project Database, en ella se observa fácilmente como nuestro país se fue alejando progresivamente de los países con PBI per cápita más alto del mundo, especialmente desde 1950. De este modo, de estar ubicado nuestro país dentro de los 10 primeros lugares del mundo hasta mediados del siglo XX, se ve que desde allí comenzó la decadencia permanente hasta ocupar en 2016 el puesto 59° del ranking. Por lo que quedaría clarísimo que fueron las políticas peronistas las que hundieron a la Argentina. Además, se compara Argentina con la evolución de Australia, para darle aún más peso a este dato, hay un hermoso libro, que se titula ¿Por qué Argentina no fue Australia? de Fajglbaum, Pablo | Gerchunoff, Pablo, donde profundiza en este argumento; Australia es un país que en sus inicios compartía condiciones similares a las de Argentina, pero a diferencia de nosotros, logró mantener su sitio privilegiado dentro del grupo de países con más alto PBI per cápita del mundo. Conclusión el hecho maldito Argento nos arruinó. Profundicemos… ¿Esto es así? En principio la información es correcta y los argumentos válidos. No obstante, a pesar de que la fuente en la que se basan sea la más amplia y mejor base de datos disponible, no deja de tener debilidad, el tomar periodos tan alejados en el tiempo, hace que la información tienda a ser endeble.

Otra crítica fuerte es que ese ranking se construyó sobre una base pequeña de países integrantes. Tengamos presente que hasta mediados del siglo XX los datos de Maddison únicamente consideraban unos 40 o 50 países. Desde 1950 en adelante, casualmente el inicio de la caída Argentina, la base pasa a triplicarse (pasa a casi 150), para luego seguir creciendo con el tiempo hasta llegar a abarcar a unos 170 países. Lo que claramente señala que los buenos lugares argentinos en el ranking no se debieron tanto a las capacidades locales sino a que la conformación de la muestra utilizada era muy pequeña. Por otro lado, consideramos que no es la mejor manera de medir el rendimiento de un país solo con una variable, en este caso la del PBI per cápita.
Segundo acusado: los militares y el neoliberalismo.
Si se tiene la suerte de hablar con un peronista, es muy probable que su estructura de argumentación esté basada en este acusado. Siguiendo con la misma fuente (Maddison), considerando la evolución del PBI per cápita argentino a lo largo del siglo XX y el comienzo del siglo XXI, se deslumbra un panorama muy distinto al anterior. Siguiendo la evolución del país desde el 1900, Argentina sufre una primera diferencia con las potencias occidentales en 1930, producto de la crisis mundial de ese año, habiendo sufrido previamente también un fuerte impacto con la Primera Guerra Mundial (1914- 1918). Con las políticas aplicadas por la última dictadura militar y la llegada del neoliberalismo, es que la decadencia argentina se muestra de manera más palpable que nunca. De esta manera, el tren de la historia no se habría perdido en la década de 1940 o de 1950 con el peronismo, sino que como señala el gráfico hecho por el CEPXXI, si se hubieran continuado en la década de 1970 hacia delante con el ritmo de crecimiento del periodo 1945-1975, hoy la Argentina no sería lo que conocemos.

Tercer acusado: las crisis permanentes.
El debate histórico entre peronismo y neoliberalismo es intenso. Las acusaciones cruzadas entre políticas populistas que alientan la demanda y las ortodoxas que promueven el ajuste y la reducción del Estado probablemente continuarán por décadas, Diamand en su libro el péndulo argentino específica y argumenta acabadamente esta dinámica que nuestro país lleva. Sin embargo, vale la pena incorporar una tercera posición en este debate. Desde la organización nacional en 1860 hasta la presidencia de Macri han existido 16 crisis económicas. Es decir, un colapso económico cada 10 años. Lo relevante en este triste dato es que todos los modelos económicos las han sufrido, desde el modelo agroexportador (1866, 1873, 1885, 1890, 1913 y 1930), el de sustitución de importaciones (1952, 1959, 1963, 1975) y el financiero (1982, 1989, 1995, 2001, 2008 y 2018). Sin dudas, algo que dañó mucho nuestra evolución económica, ya que implicó derrumbes del producto y muchos años de recesión. Siempre es mejor una constancia prudente a un zigzagueo constante.
Más allá del modelo económico aplicado, según los autores seguidos para hacer esta nota, Zicari y Rapoport, tanto en los modelos agroexportadores, industrialistas y neoliberales, la debacle existió.
Para finalizar, consideramos que no es cuestión de la receta para no caer en decadencia, esto muestra que no es culpa propiamente dicho del peronismo o bien del neoliberalismo, ya que, como se deja ver, lo esencial es simplemente no caer, si argentina no hubiese sido adicta a las crisis económicas cíclicas, sería hoy, una nación desarrollada más allá del modelo o de quién gobierne.


