El fin de semana se filtraron chats de funcionarios de alto vuelo que incluye a dos directivos del principal grupo mediático de la Argentina, Clarín, un ex jerárquico de la agencia estatal de inteligencia, cuatro jueces federales, el procurador de la Ciudad de Buenos Aires y el ministro de Seguridad porteño. En la misma se ventilaron conversaciones donde se observa a los implicados maquinar como esconder un viaje de lobby organizado por el multimedio Clarín. También, se conoció la condena a prisión por 6 años y la inhabilitación para ejercer cargos públicos a una de las líderes política más importante de sur américa, CFK. Todo nacido de una usina, los tribunales de Comodoro Py.
La justicia es una cloaca, pero hagamos una firme distinción, no toda la justicia es así, el poder judicial está repleto de jueces y fiscales probos, como así honestos. La alcantarilla propiamente dicha es la justicia federal, conocida como Comodoro Py.
El gran porcentaje de lo que nos llega a nuestras mentes sobre la justicia nace de este vertedero. La Justicia federal se encarga de instruir las causas vinculadas a la corrupción pública, estupefacientes, ley de cheques, entre otros. Como se observa al estar vinculada a la cosa pública, claramente esta justicia, que tendría que ser autónoma primero de los demás poderes públicos, siguiendo la división que pensó Montesquieu, donde planteabá que para conseguir la libertad de las personas dependía, justamente, de la separación del Poder Judicial, del Legislativo y del Ejecutivo. Sabemos que esto es un utópico, lamentablemente gran parte de nuestra Justicia Federal, responde indefectiblemente a intereses que no son los de impartir la justicia propiamente dicha, sino que tienen un engranaje que funciona con la precisión de un reloj suizo para ejercer favores tanto al poder ejecutivo de turno como así al poder económico permanente. Desafortunadamente, este sector de la justicia, particularmente los funcionarios de Comodoro Py, por el grado de exposición mediática que arrastran ensucia con sus enchastres la credibilidad sobre este fundamental poder de la democracia.
Algún distraído supondrá que la justicia nada tiene que ver con su rutina habitual, pero eso es erróneo. Algunos ejemplos de cómo la justicia irrumpe en nuestra vida sin que nos percatemos: 1) Pagamos fortunas de servicios de telecomunicaciones, ¿verdad? Si la justicia no hubiese frenado el decreto que las había definido en 2020 a las telecomunicaciones como "servicio esencial", claramente este abuso que vivimos, probablemente no estaría pasando. 2) Obra sociales prepagas, si son caras, gracias a que la justicia ayudo a lograr habilitar los aumentos, desmedidos, luego de que las prepagas impulsaran una cautelar para subir sus precios. 3) El mítico asado, carísimo el gusto argentino por excelencia. El Estado buscó adoptar medidas de regulación de ventas al exterior para garantizar el consumo interno. ¿Que hizo la Justicia?, habilitó una cautelar para suspender la medida.
Muchos ejemplos hay de cómo incide este poder en nuestra cotidianidad, pero claro, la balanza generalmente cae para un solo lado. El lobby dentro de la justicia es monstruoso y por eso es escandaloso lo que paso con estos chats, donde queda explicito el modus operandi que envuelve el funcionamiento del esquema encargado de juzgar a la vicepresidenta, como su primer objetivo. Vinculemos este hecho con los bolsos de José López que desvanecieron cualquier duda sobre la corrupción en la obra pública, estas filtraciones cumplen la función de confirmar, con mucho a crueldad aquello que, durante mucho tiempo, se expresó como una sospecha.
Cómo puede un país tener una democracia sana cuando el poder encargado de interpretar la principal fuente del derecho, que es la ley, y ejecutar estas normas creadas por nuestros legisladores, rinde tributos solo a intereses de minorías extremadamente concentradas, falseando la ley para dañar según convenga a algún político “molesto”.
Recordemos al juez Bonadío, que planteaba que ejercía un derecho “procesal creativo”, la demencia es total, el prestigio del poder judicial es prácticamente inexistente.
Una cosa queda clara con estos hechos, una democracia madura no puede utilizar la justicia para ejercer presión, lapidar, inclusive destruir a los adversarios políticos. No es sano, un país no puede vivir con este grado de demencia institucional.


