Javier Milei es uno de los candidatos más polémicos y mediáticos de la casta política Argentina. El economista libertario líder de La Libertad Avanza, un partido que propone un programa económico basado en la reducción del Estado, el libre mercado, la baja de impuestos y la defensa de la propiedad privada. Ahora bien… ¿Qué tan novedosas son estas ideas? ¿Qué relación tienen con las políticas implementadas por Domingo Cavallo, el exministro de Economía que llevó adelante la convertibilidad y el corralito?
En una entrevista, Milei confesó que mantiene "frecuentes diálogos" con Cavallo y que recibe sus consejos. Además, afirmó que la gestión de Cavallo fue "la mejor de toda la historia" y que su programa económico fue "el más exitoso que tuvo la Argentina". Según Milei, Cavallo acertó al establecer una paridad fija entre el peso y el dólar, al privatizar las empresas estatales y al abrir la economía al mundo. Para Milei, estos fueron los factores que permitieron un incremento de la producción y el crecimiento del país durante los años noventa.
Sin embargo, esta visión optimista de la convertibilidad ignora los gravísimos problemas que generó este régimen monetario. Al anclar el peso al dólar, Argentina perdió competitividad frente a sus socios comerciales, especialmente Brasil. Esto provocó un déficit comercial crónico y una fuga de capitales que debilitó las reservas del Banco Central. Además, la privatización de las empresas públicas implicó una pérdida de soberanía sobre los recursos estratégicos y una transferencia de riqueza hacia los grupos económicos concentrados. La apertura comercial también tuvo un impacto negativo sobre el aparato productivo nacional, que sufrió una desindustrialización y una pérdida de empleo fenomenal.
La convertibilidad también tuvo consecuencias sociales dramáticas. La política de ajuste fiscal que acompañó al plan de Cavallo implicó recortes en el gasto público, especialmente en educación, salud y seguridad social. Esto aumentó la pobreza, la indigencia y la desigualdad en el país. Según datos del INDEC, la pobreza pasó del 17,1% en 1991 al 38,3% en 2001, mientras que la indigencia se elevó del 4% al 15%. La desocupación también se disparó del 6,7% al 18,3% en el mismo período.
La crisis económica y social derivó en una crisis política e institucional. En diciembre de 2001, ante la imposibilidad de hacer frente a los vencimientos de la deuda externa y a la presión de los acreedores internacionales, Cavallo anunció el corralito bancario, que restringió el acceso a los depósitos en dólares. Esta medida provocó una ola de protestas y cacerolazos que terminaron con la renuncia del presidente Fernando De la Rúa y la asunción de cinco presidentes interinos en menos de dos semanas. Finalmente, Eduardo Duhalde asumió el poder y declaró el fin de la convertibilidad y la pesificación asimétrica de los depósitos y las deudas.
Ahora bien, dicho esto, ¿Qué similitudes hay entre las ideas de Milei y las de Cavallo? Ambos comparten una visión liberal de la economía, que privilegia la libertad individual sobre el bien común, el mercado sobre el Estado y la moneda sobre la producción. Ambos defienden el sistema capitalista como el único capaz de generar prosperidad y progreso. Ambos critican el intervencionismo estatal, el gasto público, los impuestos y la inflación como los principales males que aquejan a la Argentina. Ambos proponen soluciones radicales para resolver los problemas económicos del país, como eliminar el Banco Central, dolarizar la economía. Ambos también muestran una actitud desafiante y confrontativa hacia la clase política (de la cual son parte), una hipocresía que cualquier incauto podría caer
Finalizando se puede afirmar que las ideas de Milei tienen una clara similitud con las de Cavallo, aunque con algunas diferencias en cuanto al grado de radicalidad y al contexto político. Sin embargo, ambas propuestas comparten una visión simplista y dogmática de la economía, que ignora la complejidad y la diversidad de la realidad argentina. Asimismo, ambas propuestas desconocen las lecciones de la historia, que demuestran que las políticas neoliberales han fracasado en generar desarrollo, equidad y estabilidad en el país. Por el contrario, han ayudado a provocar crisis recurrentes que han afectado el bienestar y la dignidad de millones de argentinos.


