Hace más de un año que consulté, escribí sobre el tema y pedí ayuda a un grupo político, pero no tuve éxito: el asunto no les interesó. Sin embargo, hace un mes alguien me dijo: "Los están limpiando". Al fin, pensé. Pero, claramente, fue una ilusión. Hoy recorrí los árboles y las fotos que comparto a continuación son de esta misma jornada.
Vamos a adentrarnos un poco en este preocupante tema.
El jacarandá es una especie nativa de la provincia de Buenos Aires y, sin lugar a dudas, un regalo de la naturaleza. Su imponente belleza, su frondosa sombra y su aroma hacen que cuidarlo sea casi obligatorio.
Nuestro silencioso asesino es el clavel del aire, una planta epífita que se desarrolla sobre árboles y plantas leñosas.
Los jardines y espacios verdes de nuestra ciudad están mayormente habitados por árboles añosos, que son los más afectados por esta invasión. Sin embargo, recientemente, los ejemplares jóvenes también han comenzado a ser invadidos debido a las modificaciones ambientales que favorecen la proliferación del clavel del aire.
El sistema radicular de esta planta invasora es muy reducido y solo cumple la función de sostén, ya que la absorción de agua y nutrientes la realiza a través de tricomas ubicados en las hojas. El clavel del aire se adhiere a diversos soportes, como trozos de madera, cortezas o troncos secos.
Cuando esta planta se asienta sobre nuestros árboles, poco a poco genera efectos perjudiciales, algo que se ha intensificado en las últimas décadas.
¿Qué hace este hermoso pero mortífero enemigo?
Aunque utiliza al árbol únicamente como soporte y no lo parasita nutricionalmente, su presencia en grandes cantidades afecta el normal crecimiento del hospedador mediante un tipo de parasitosis mecánica. Esto ocurre porque compiten por la luz, provocando sombreados y oscurecimientos que dificultan la fotosíntesis, la respiración y la transpiración del árbol. Como resultado, el crecimiento del árbol se ve impedido, lo que lo conduce irremediablemente a la muerte.
En este momento, los árboles más perjudicados son los jacarandás de la avenida San Martín, entre las calles Eva Perón y avenida Rivadavia, en ambas veredas. También se observa esta problemática en la calle Gianacovo, al costado de la iglesia, y en la intersección de López y Gianacovo, frente a una conocida verdulería, donde incluso se han visto otras especies ornamentales afectadas.
Si observamos detenidamente, notaremos que todo el casco urbano está plagado de clavel del aire, en mayor o menor grado.
Es importante aclarar que el clavel del aire es una hermosa planta ornamental que puede adaptarse a interiores y ofrece una floración llamativa. No obstante, cuando invade un huésped en grandes cantidades, termina provocando su muerte.
La importancia de los jacarandás
Más allá de su belleza y su aporte al patrimonio de Monte, los jacarandás son pulmones indispensables para la adecuada oxigenación de la ciudad. Su permanencia es vital. Por eso, es urgente implementar un plan de cura, erradicación y control del clavel del aire.
Como ciudadana, propongo que se lleve adelante un plan sanitario para los árboles de la ciudad, utilizando métodos amigables con el ambiente que no dañen a otras especies ni a la fauna que habita en ellos. Este control debe ser sustentable.
Los jacarandás son seres vivos que están muriendo ante nuestros ojos. Son parte de nuestro paisaje, nuestra idiosincrasia y nuestro patrimonio. Nos corresponde a todos defenderlos, ya que no tienen voz, antes de que sea demasiado tarde.
Apelo al sentido común de la Secretaría de Medio Ambiente para que transforme nuestro entorno en un ambiente sano, para todas las especies. También solicito a la Comisión de Patrimonio que incorpore este tema en su agenda, y al intendente de la localidad, que tome en serio las cuestiones ambientales.
¡Necesitamos respuestas ya!
Los jacarandás necesitan ser salvados ahora. No vaya a ser cosa que, en tres meses, los cambien por otros árboles bajo la excusa de una enfermedad. Gobernar no es solo administrar; es resolver los problemas de la comunidad.
Un simple parche no soluciona las grietas.


