Resulta interesante analizar el caso del ex camping La Matanza desde un punto de vista histórico. Más de 30 años, el espacio se explotó como camping, sin que esto dejara un impacto positivo, ya sea económico, o bien cultural. Incluso durante este periodo, en algún momento el predio (específicamente donde hoy es público) se convirtió en un centro de acopio de botellas y basura generalizada, lo que demostró la falta de mantenimiento y control que ha caracterizado al lugar durante años. Esta falta de mantenimiento fue el argumento primario por el que no se renovó la concesión, ya que el predio no se encontraba en condiciones adecuadas.

En este sentido, debemos reflexionar acerca de la responsabilidad que tienen tanto los actores privados como los públicos en el mantenimiento de los espacios comunes. Es evidente que durante décadas, los actores privados no cumplieron con su responsabilidad de mantener el predio en buenas condiciones, como tampoco los públicos no cumplieron con su parte de control. Sin embargo, esta situación no exime al estado de su responsabilidad actual de mantener el lugar en condiciones óptimas, creemos que del camino transitado se debería haber aprendido.

Desde esta redacción defendemos y bregamos porque los 400 metros lineales aproximados de la ribera sean liberados en su totalidad, entendemos también, que el estado tenga su tiempo para poder lograr el control adecuado del espacio público liberado hasta el momento.

La situación actual del ex camping nos obliga a pensar en cómo podemos innovar para generar un cambio positivo en el espacio público. La propuesta de convertir el lugar en un nuevo camping no cuenta con el respaldo de la mayoría de los concejales, algo que debería tener el ejecutivo presente.

Haciéndonos eco de muchas opiniones de vecinos, existe la posibilidad de crear un polo gastronómico cultural similar al de Costa Laguna (buena decisión de este ejecutivo). Sabemos que para lograr esto, es fundamental que exista una decisión política por parte del oficialismo que respalde esta iniciativa y que se realicen las inversiones necesarias para llevarla a cabo, que porque no podría ser de carácter público privado.

Finalizando, la recuperación del ex camping La Matanza nos da oportunidad de reflexionar sobre la importancia del mantenimiento de los espacios públicos y la responsabilidad que tenemos todos, tanto actores privados, públicos y ciudadanía en general en su cuidado. No dejemos de ver el bosque por un inodoro en condiciones repulsivas, el cambio positivo en nuestra sociedad es un camino con espinas que debemos transitar.