Nuestra ciudad tiene una deuda: su eje rector es la inexistencia o destrucción de sendas peatonales, teniendo como excepciones las veredas en buenas condiciones. Sin dudas, este problema no resulta ser de una gestión en particular, sino que esta dificultad viene acumulada de años.
¿Qué dice nuestra legislación en la materia en cuestión?
Según el digesto municipal, la problemática de las sendas peatonales siempre estuvo presente en nuestros representantes. Se puede visualizar una ordenanza que data del año 1959; en aquella época, el ejecutivo de turno planteó la idea de generar consorcios vecinales para que, de esa manera, se pueda trabajar mancomunadamente. Una idea excelente que es ideal para "remasterizar" en nuestra época y así lograr un avance cuantitativo en la cuestión.
Volvamos a nuestro siglo: en el año 2018, se promulgó, el 17 de septiembre, una ordenanza que deroga toda la reglamentación vigente hasta la fecha de la misma. Esta ordenanza, como se desprende de su articulado, busca prácticamente desenganchar al ejecutivo del mantenimiento apropiado de las veredas, cosa que en la práctica frecuentemente no ocurre. El cuerpo normativo en cuestión exige que las veredas deben ser mantenidas por propietarios o inquilinos en perfecto estado de limpieza, sin ningún tipo de desechos, etcétera; es algo lógico que hace a la buena convivencia de vecindad. No hay peor cosa que tener un vecino que distorsione la armonía general de un barrio o cuadra.
La ordenanza nos parece correcta, siempre y cuando la vereda exista. En síntesis, es una ordenanza de ordenamiento que no busca generar una mejora sustancial en lo referido a lograr, en un mediano plazo, mayor cantidad de veredas en el partido.
Nuestro digesto cuenta también con ordenanzas de carácter particular; el caso puntual es la ordenanza 4448, promulgada el 26 de noviembre del año 2021. Esta norma dispone la construcción de veredas en la extensión de la calle Blandengues entre 9 de Julio y Libertad; se alegó, correctamente, que es una arteria que unifica a Monte, por lo que es imperioso, debido al flujo de personas, que exista una acera peatonal. A la fecha, claro, no ha ocurrido nada.
Otra ordenanza, muy interesante, que podría ser aplicada de manera macro en todo Monte, es la número 4307, promulgada el 20 de agosto del 2020. La mencionada buscaba generar una base de datos de constructores para así, por intermedio de Obras Públicas, poder articular con los frentistas interesados previamente inscriptos en tener una vereda adecuada.
Ambas son unas de las tantas ordenanzas que quedan en el cajón sin llegar a ser operativas. No llegamos a comprender cuál es el sentido de promulgar legislación si al final del camino no se ejecutarán; prácticas que solo ayudan a fomentar el descrédito y la negatividad de la política en general.
La redacción de La Voz de Monte se pregunta: ¿por qué el sector público no se plantea nuevamente trabajar mancomunadamente con el sector privado, instituciones intermedias y vecinos en particular? Teniendo como estrella polar lograr tener una ciudad más accesible, segura, limpia y, por qué no, estéticamente más bella.
Por otro lado, seguramente todo montense ha disfrutado de una vuelta por la laguna, ya sea motorizado o bien luchando contra el sedentarismo a través de una caminata, trote o bicicleteada. No hay aceras; es el ejemplo confirmador más imparcial que tenemos de lo manifestado en los párrafos anteriores. En la costanera Sur, particularmente, significa que los peatones deben compartir con los automóviles la calzada asfáltica. Todos sabemos que eso es muy peligroso. La falta de veredas, o bien la destrucción de las mismas, es para el que camina lo mismo que un bache para un auto.
Siguiendo en esta línea, siempre nos preguntamos: ¿por qué la senda existente deja de existir en la extensión del camping ex “La Matanza” y luego resurge hasta llegar al puente La Aguada?
Para finalizar, desde La Voz de Monte entendemos que es pertinente generar un ordenamiento legislativo para fomentar la construcción de veredas en nuestro partido. La financiación bien podría ser por medio del ejecutivo local para los casos de frentistas que no puedan afrontar gastos, y en los casos de vecinos que realicen la labor sin intervención del órgano municipal podrían tener una tasa preferencial de pago. Solo hace falta una cosa para lograr mejoras, tener voluntad política..


