En “Nacimiento de la Guardia de Frontera de San Miguel del Monte Gárgano” se publica el Plano de la Frontera de las Pampas de Buenos Aires de 1779. En el mismo se observa la famosa Guardia del Zanjón y las Guardias del Monte y de los Lobos. Si trazamos una línea entre estos tres puntos, se conforma un triángulo que encierra un gran mar de tierras con configuraciones sociales en formación. Así comenzábamos esta serie de artículos con un toque regional sobre las historias de nuestras comunidades.
Ya más alejados de los tiempos de la colonia, ese gran espacio ya casi al terminar la segunda década revolucionaria se encuentra en medio de una gran inestabilidad política y social. En “La guardia del San Miguel del Monte” Sánchez Zinny allá por 1939 deja testimonio de la llegada de un joven estanciero que marcará la vida del lugar y de la región. Lo hace desde una postura crítica, caracterizando este acontecimiento como “trágico”, lo que nos permite saber desde qué lugar mira al caudillo de las pampas. Mozo de ojos azules, chiripá, chaqueta y poncho así caracteriza a quien, en sociedad con Terrero y Dorrego, compraron tierras en los límites con el salado, dando origen a un emprendimiento rural cuyo eje central será Cerrillos. Desde esas lomadas domina la escena regional y construye volumen político nacional.
Monte y la región se convierten en un escenario clave para el desarrollo del federalismo. Nuestras comunidades estarán unidas esta vez por una sucesión de hechos violentos y trágicos. Y esa tragedia tiene un punto culminante, diciembre de 1828. El primero de ese mes, un levantamiento derroca al Gobernador Dorrego. Se desata una convulsión política. Buiraz-Rodriguez-Corti en su trabajo sobre Vizcacheras relatan un encadenamiento de situaciones que lleva a la desgracia. Dorrego buscará apoyo en la campaña. Rosas se rearma en los pagos de Ranchos y, con caciques amigos, se dirige a Monte al encuentro con Dorrego. El 2 de diciembre Dorrego está en Cañuelas. El 8, con las tropas federales que suma de Rosas, lo encuentran en las márgenes de la Laguna de Lobos. Cinco días después, será derrotado y fusilado. La confrontación entre unitarios y federales se materializa en una permanente tensión que tiene en Monte su epicentro. Ahí reside el principal referente del federalismo. Vizcacheras sintetiza esa tensión y cuando la cabeza de Rauch rodó, el fin de Lavalle estaba firmado. La historia nos une. Rosas nos une. Y esos conflictivos días derivan en el encuentro en la Caledonia de los dos caudillos. Rosas y Lavalle firman en junio de 1829 el conocido Pacto de Cañuelas. Dice la historia que Lavalle llega de improviso al encuentro con su hermano de leche, al no estar, se duerme. La criada, al verlo, se espanta y olvida la leche hirviendo. Ese relato consolidado en el imaginario popular que da vida al más famoso de nuestros productos, el dulce de leche, es parte del contexto en el que se firma el acuerdo político con el que buscan tranquilizar la situación, poner fin al dominio unitario, la consolidación de Rosas como caudillo y el comienzo de la etapa federal que se prolongará hasta la crisis de 1852 en Caseros. Pero también nos une Prudencio Arnold, en cuyo relato se basa Lucio García Ledesma para determinar con exactitud el lugar del encuentro entre Rosas y Lavalle. Al respecto dice: “hubo un abrazo de confraternidad y hubo una reconciliación, que desgraciadamente se desvirtuó en los hechos…”.
Tal vez somos nosotros los responsables de reeditar ese abrazo fraterno como aporte al convulsionado momento en que nos ha tocado vivir.
Política y Dulce de Leche
Alejandro Cortés, historiador, cónsul de nuestra historia, con su gran poder de síntesis, explora el nacimiento de la Guardia de Frontera de San Miguel del Monte Gárgano, este texto nos sumerge en las turbulentas aguas políticas y sociales de las Pampas de Buenos Aires en 1779. Desde el trazado territorial hasta los dramáticos eventos que marcaron la historia Argentina, todo en nuestras tierras. Una mirada penetrante a un pasado que resuena en un presente conflictivo, pero no tan diferente al pasado. La historia es esencial para poder entender nuestro hoy, ya que el pasado es parte del presente.


