Nadie es una isla, completo en si mismo,
cada hombre es un pedazo del continente, una parte de la tierra
John Donne
Un concierto de campanas genera sonidos tranquilizadores. Es un espectáculo artístico visual y auditivo. Pero en estos días las campanas no repicaron, las campanas doblaron, en criollo, sonaron a muerto. Dice Hemingway “por quién doblan las campanas”. Aires de inestabilidad pareciera ser una respuesta. Seguramente pasará un tiempo hasta que el regocijo del repicar de campanas vuelva a escucharse en el tranquilo pueblo de frontera.
Pero a unas pocas cuadras del campanario central de la cultura, un hecho de claro perfil, invocaba las sombras del restaurador de las leyes para erigirlo protector de los abandonados.
Como Sarmiento en su colosal obra “Facundo”, dicen se escucha un sonido polifónico, Juan Manuel te llamamos “para que nos expliques la vida secreta y las convulsiones internas que desgarran las entrañas de unnoble pueblo”.
En tiempos de inestabilidad volver al pasado es un camino que normalmente se toma. Y en ese camino volver a Rosas también se ha naturalizado a tal punto que junto al Fortín y Fillol conforman la trilogía con la que desde los discursos oficiales y muchas acciones cotidianas, buscan explicar quiénes somos los montenses. Las síntesis sirven en determinados momentos, pero en este creería que no. La historia de un pueblo de frontera como Monte no pude compactarse en tres acontecimientos. Es mucho más amplia, rica y diversa de lo que creemos, escuchamos o suelen decirnos.
Pero no podemos olvidarnos que vivimos en un mundo altamente globalizado y si ante el asombro de muchos el proyecto de una Orquesta Escuela era derribado como un castillo de naipes y en muchos análisis (pensábamos) que había tocado techo, no. No alcanzó invocar el espíritu del Restaurador, que en alguna alocada noche entre cristales en forma cónica y ordenanzas prestadas invocaron al temido espíritu de Guecubú.
Dicen que el fantasmal demonio de capa roja emergió nuevamente de la icónica laguna y en un arrebato comenzó a devorar todo lo que tenía a su paso y entre ello los milenarios eucaliptus que protegían la frontera sur de los vientos huracanados que nacen en las tolderías más allá del salado. Un mítico relato. Así nacen las leyendas que por fuera del marco científico explican el origen de muchos pueblos como el nuestro. Y al igual que en aquella noche tenebrosa, donde guiado por la fuerte luz de la cruz del sur San Miguel descendió para poner fin al terror en esa noche de navidad. En otros tiempos guiados por un reel, un grupo de vecinos emuló al Arcángel y en mucho menos tiempo, solo 60 segundos, pusieron freno al endemoniado deseo del monstruo de la globalización: el mercado.
Aquella famosa leyenda explica un hecho histórico el malón que avanza sobre la endeble empalizada militarizada con un pobre presupuesto, la que a su vez era parte de una línea de pobres fortificaciones que seguían el zigzagueo del salado. Una tensión de las tantas que caracterizaban la frontera sur en aquellos años cercanos a 1779. Pero también es la materialización de una tensión que muestra el cruce de fuerzas por el control de los recursos naturales: tierras, aguadas, ganado.
La atrevida reversión, ese breve relato que nos tomamos la licencia de compartirlo con ustedes, habla de un hecho histórico también. Una dudosa licitación por lo que se puede leer en las defensas de todos los actores políticos ysociales involucrados, de un sector denominado R1 ubicado en la misma frontera sur. Si. Es el mismo escenario en el que las comunidades pampas y los milicianos convivían y se enfrentaban a finales del siglo XVIII. Corren hoy otros tiempos y podemos dar crédito de los resultados de la evolución. Pero no al igual, sino que hay algunos elementos en el análisis que nos permite trasponer en parte aquel hecho histórico a la situación actual. Vivimos en una sociedad con alto desarrollo y transversalizada por la tecnología y la globalización en todos sus aspectos. No con lanzas ni fusiles. Con celulares y wifi. Otras tensiones un mismo objeto: los recursos. En 1779 eran más amplios, sobraban o se pensaba que no se acabarían. Desde 2006 aproximadamente sabemos que ya no sobran, no son tan amplios y se acaban. Por lo tanto la tensión que motiva el cruce de fuerzas es por el control de los recursos que garantizarán el mejor bienestar a futuro.
Por quién doblan las campanas. Dicen que la célebre frase gira en torno a los días en la vida de un dinamitero en la guerra civil española y nos lleva tan cerca de la muerte como para enseñarnos el olor con el que se anuncia.
El fin de la Orquesta Escuela y el languidecer de los eucaliptus nos pone muy muy cerca de saber cómo sería el caos cuando la vida de cada uno dependa de escasos y efímeros recursos.


