Cuando realizas una inversión, intercambias recursos (como dinero) por activos (como acciones, casas y máquinas) para obtener una ganancia futura o un rendimiento. Por ejemplo, supongamos que querés montar un kiosko para lo cual necesitas invertir en heladeras, estanterías, mostradores. Cuando tu negocio esté en marcha recibirás una retribución que se espera que sea más grande que el dinero que invertiste en un primer momento. Así como es posible realizar este tipo de inversiones, podés invertir en empresas que ya existen. Cuando las empresas tienen cierto tamaño y trayectoria, éstas pueden financiarse a través del mercado de capitales tomando deuda con el público por medio de Obligaciones negociables, o vendiendo pequeñas participaciones de la empresa que se materializan en acciones.