El llamado telefónico de la Bibliotecaria de la Escuela N° 1 Gral San Martín en Monte, Graciela Rodriguez anticipaba que se habían encontrado documentos ligados a Sarmiento. Tuve el privilegio de verlos en directo y poder aconsejar sobre los primeros resguardos. Enrollados cuidadosamente y alejados de las condiciones nocivas para su conservación, registros administrativos de diferentes escuelas de la región se conservaron por más de 100 años. Los famosos documentos de Sarmiento nos permiten acercarnos a las políticas educativas que de manera inorgánica u orgánica van marcando los cambios que a su vez fuerzan y consolidan transformaciones. A medida que este espacio de encuentro se fue desarrollando fuimos viendo que nuestras raíces se entrelazan y aún en las condiciones extremas de la frontera los funcionarios administrativos de la maquinaría colonial se preocupaban por la necesidad de la instrucción. Acotada ésta a posibilidades cercanas a los sectores minoritarios, las primeras letras y todo el potencial que esto acarrea quedaba limitado a las salas privadas de las clases más acomodadas y en el común de la población a la milenaria práctica de la transmisión de generación en generación. Aunque también podemos afirmar que en los aguerridos hombres que hacían cultura en la frontera algunos no sabían leer ni escribir como el primer “Sargento Mayor del Pago de la Matanza” pero a pesar de ello esta condición no les impedía pensar en el largo plazo y manifestar la preocupación como expresaba Sarden desde la Guardia del Monte al Virrey de la imperiosa necesidad de “poner un maestro”. Un hecho significativo en la región es el año 1816. Ese año se abre en Monte la segunda escuela de la provincia y la primera de la región. Son otros tiempos. Convulsionados pero envueltos en aires de libertad y para quienes lideran ese proceso revolucionario la educación es tema central para el desarrollo de la embrionaria nación. A juzgar por documentos del Archivo Levene esos primeros pasosno fueron fáciles y en algunos aspectos no difieren de muchos reclamos más actuales. Las primeras escuelas quedaron bajo la órbita de las Corporaciones Municipales que proveían de los magros recursos disponibles “algo” para la educación. Con el aval y la atenta mirada del Superior Gobierno de la Provincia el sistema educativo va levantando sus primeras estructuras y a partir de ellas el díscolo sanjuanino diseñará el sistema más avanzado e integrador de América latina. Cañuelas tendrá su primer escuela para la década de 1820 y es parte de una expansión de la red detemplos del saber que llegará a un punto máximo cuando Sarmiento asuma como Director General de Escuelas. Pero como en los tiempos actuales estos procesos de rupturas generaron tensiones entre el rol centralizador del estado y las autonomías vecinales y ahí nuevamente la historia nos enseña y se proyecta al presente: “Ese estado que buscaba configurarse debió necesariamente dialogar e interactuar con los referentes de la sociedad civil para sellar su legitimidad política”. Educación y política están en la base del camino hacia el desarrollo que debemos retomar ante un desafiante siglo XXI.
… tras los pasos de la educación…
Para escribir historia, se requieren dotes especiales, porque al historiador se lo considera como juez severo del pasado y maestro o consejero del porvenir, debiendo ser su erudición general y sólida, investigador y certero su juicio, correcta y sencilla su narración. Atributos, todos, que el profesor Alejandro Cortés tiene.


